miércoles 1 de febrero de 2012

¡POBREZA NUNCA MAS!

Juan 2:7 dice:
«Jesús dijo a los sirvientes:--Llenen de agua las tinajas. Y los sirvientes las llenaron hasta el borde. --Ahora saquen un poco y llévenlo al encargado del banquete --les dijo Jesús. Así lo hicieron. El encargado del banquete probó el agua convertida en vino sin saber de dónde había salido, aunque sí lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua. Entonces llamó aparte al novio y le dijo: --Todos sirven primero el mejor vino, y cuando los invitados ya han bebido mucho, entonces sirven el más barato; pero tú has guardado el mejor vino hasta ahora. Ésta, la primera de sus señales, la hizo Jesús en Caná de Galilea. Así reveló su gloria, y sus discípulos creyeron en él.»

Escasez es algo exterior, es ausencia de recursos. Pobreza es un estado interior, es estrechez mental. La escasez se alimenta de la pobreza, cuando tienes pensamientos estrechos. Dios nunca te va a dar recursos sin antes cambiar tu mentalidad, porque si tu mentalidad es estrecha y Dios te da recursos, los vas a volver a perder, porque vas a tener mentalidad pobre. Pobreza es un estado mental de maldición; quiere que nadie viva en pobreza.

Pobreza: estrechez mental.
Escasez: ausencia de recursos.

¿Cuál es la fantasía que tenemos todos? "Cuando yo tenga dinero seré feliz, si yo tuviese plata...", y ese es un gran engaño, porque hay personas que tienen millones, hay personas que tienen muchísimo dinero, hay personas que tienen un buen sueldo, y viven ansiosas, preocupadas. ¿Cómo puede ser? Una persona no tiene para comer y está preocupada, pero hay gente que gana bien, o tiene dinero de más, pero también está preocupada y ansiosa. El tema dinero es exterior, y ese no es el asunto; el asunto es la pobreza, la estrechez mental.

1. En el nombre de Jesús cancelamos todo espíritu de preocupación que te ha llevado a controlar finanzas y a no disfrutar; cancelamos esa maldición.
2. Cancelamos todo miedo a no haber vivido, que te ha llevado a derrochar. Declaro que podrás ahorrar para tus hijos y para los hijos de tus hijos.
3. Cancelo toda inseguridad que te ha llevado a acumular y a ahorrar pero a no dar, te ha cerrado el espíritu; yo cancelo esa inseguridad en el nombre de Jesús.
4. Cancelo toda bronca hacia los ricos, hacia las finanzas, hacia los sistemas humanos falibles.
5. Cancelo toda bronca hacia el dinero, y Dios pone paz en tu corazón para aceptar el vino de él: prosperidad y abundancia para ti y para que bendigas a otros.
6. Cancelo todo vacío interior que te ha llevado a tener dinero para que los demás te miren y te aplaudan; cancelamos ese vacío.
7. Cancelamos todo infantilismo que te ha llevado a administrar mal las finanzas, a no multiplicar dinero, a no atraerlo, a no saber administrarlo, lo cancelamos.
Hoy nos llenamos del agua que es tu Palabra, y declaramos que la fiesta no se termina, que disfrutaremos cada momento y capturaremos cada kairos; que pensaremos con tus pensamientos.


Declaramos que te necesitamos Señor. No hay bien para nosotros fuera de ti.
Declaramos que los religiosos serán libres, que los lastimados sanados, que los pobres enriquecidos.

¡Fuera pobreza en el Nombre de Jesús!

Amén y amén.

lunes 30 de enero de 2012

"LOS QUE NO TIENEN DINERO, VENID"

Porque tú dices: Yo soy rico… de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte…

Apocalipsis 3:17-18

En los versículos de hoy el apóstol Juan pinta un cuadro muy oscuro de los cristianos de Laodicea. Pero éste también es el estado en el cual se encuentra gran número de seres humanos. El que no conoce a Dios es “miserable, pobre, ciego y desnudo”. No es feliz, y para esconder su tristeza se sumerge en todo tipo de placeres mundanos en los cuales nunca encuentra la paz. Su pobreza es evidente. Incluso si acumula riquezas, al final de cuentas se queda sin nada. “Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, yéndose tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano” (Eclesiastés 5:15). En otras palabras, está ciego espiritualmente, porque prefirió las tinieblas a la luz que trae Jesucristo (Juan 3:19).
Dios dice: “A todos los sedientos: Venid…, comprad… sin dinero y sin precio” (Isaías 55:1). Dios ofrece la vida eterna “sin dinero y sin precio”. Es un don gratuito, porque Jesús ya pagó el precio. Lo único que debemos hacer es reconocer nuestra incapacidad para salvarnos, arrepentirnos y creer en el Salvador que expió nuestros pecados mediante su sacrificio en la cruz. Sólo él da la felicidad de una conciencia liberada a aquel que cree. Lo reviste de la única justicia aceptada por el gran Juez. Las “abundantes riquezas de su gracia” son para él (Efesios 2:7).


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

viernes 27 de enero de 2012

"TODO VA BIEN"

Engañaron a mi pueblo, diciendo: Paz, no habiendo paz.

Ezequiel 13:10



Tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo.

Romanos 5:1

Así se llama el bar ubicado en la esquina cerca de mi casa. Allí entran y salen personas de todo tipo. Uno entra y se toma una copa para levantar el ánimo. Otro, que ha destruido su hogar, va cada día porque no puede dejar el alcohol. Luego sale otro que, tambaleando, difícilmente alcanza la pared de la fábrica de en frente. Y como si fuera poco, otro insulta a los que pasan por la calle. ¡Qué miseria! Pero no; todo va bien.
Tristemente el luminoso pero irónico cartel está ahí. Esto es lo que Satanás también afirma a los hombres en este principio del siglo 21. Él hace resplandecer perspectivas de bienestar, de un mundo mejor. Sin embargo, estos no son más que discursos engañosos de un enemigo que, para destruir a los hombres, quiere evitar que miren la realidad tal como es.
En cambio Dios siempre dice la verdad al hombre, su criatura, a quien ama y desea salvar. En la Biblia, su Palabra, no dice que todo va bien; al contrario, afirma que estamos perdidos y que el juicio nos espera. Si no nos atrevemos a ver la realidad de frente, es porque nos asusta. Sentirnos desarmados ante los verdaderos problemas no debe conducirnos a callar nuestra conciencia y cerrar nuestro corazón para no ver el peligro.
Si la Biblia no duda en decir la verdad sobre el terrible estado del ser humano, es porque Dios ha aportado un remedio totalmente eficaz que dará al hombre la verdadera felicidad: Jesús, el Hijo de Dios.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

jueves 26 de enero de 2012

¡QUIERO LAS BENDICIONES DE DIOS PARA MI PAIS!

Ritchie Pugliese

En la Biblia existen promesas de bendiciones destinadas a los que siguen y sirven a Dios, las cuales están condicionadas a la obediencia.

La obediencia puede ser personal, pero muchas veces Dios se refirió a todo el pueblo para que ellos decidiesen obedecer juntamente. De hacerlo, ellos experimentarían lo que se conoce como las bendiciones nacionales de Dios.

La actitud de obediencia es para Dios, la que le abre o le cierra las puertas a una ciudad o nación, para recibir o perder las bendiciones prometidas en la Sagradas Escrituras.

Existen muchos pasajes bíblicos donde se revelan cuáles son las bendiciones que Dios tiene para para aquella nación que le obedeciese.

¡Estoy seguro que estas bendiciones no sólo estuvieron reservadas para el pueblo de Israel de ayer, sino que también están disponibles para cualquier nación que se atreva y busque a Dios hoy!

En Levítico 26:1-13 se detallan cuáles son algunas de aquellas bendiciones que Dios quiere dar a Su pueblo nacionalmente.

Es interesante notar que el v.3 que dice: “Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra…” dando a entender claramente que hay una condición para recibir las bendiciones de Dios:
Obediencia a lo que él dice en Su Palabra.

Obedecer es mucho más que afirmar o estar de acuerdo en algo. Implica practicar reiteradamente, como un buen hábito en la vida cotidiana, lo que sabemos que Dios quiere que hagamos.

La obediencia que agrada a Dios no está basada en el temor (“Si no hago esto, Dios me castiga”) o la imposición (“tienes que hacerlo sino te vas a ir al infierno”), sino en el amor (“Voy a obedecer porque quiero agradar a Dios”).

Obedecer por temor, o por la fuerza, es lo que conduce a vivir una vida religiosa, vacía, pero no a experimentar una relación real de amor con Dios, la cual comienza cuando recibimos a Jesucristo en nuestro corazón como nuestro Salvador personal.

Muy bien, vayamos entonces a ver algunas de las bendiciones prometidas por Dios a nivel nacional, si le obedecemos, las cuales están detalladas en
Levítico 26.

A medida que vayamos leyendo las citas bíblicas, comparemos lo que dice la Palabra de Dios con lo que actualmente vemos que está sucediendo en nuestros países.

PRIMERA BENDICIÓN: Salud ecológica
El v. 4 dice: “yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.;…”

SEGUNDA BENDICIÓN: Salud económica
El v. 5 dice: “Y la trilla os alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan en hartura y habitaréis seguros en vuestra tierra”

TERCERA BENDICIÓN: Seguridad personal
El v. 6 dice en la primera parte: “Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante:…”

CUARTA BENDICIÓN: Seguridad civil

La segunda parte del v.6 dice: “y haré quitar las malas bestias de vuestra tierra, y no pasará por vuestro país la espada:…”

QUINTA BENDICIÓN: Seguridad internacional
Los vv.7-8 dicen lo siguiente: “Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a cuchillo delante de vosotros: Y cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a cuchillo delante de vosotros.”

SEXTA BENDICIÓN: Honor y crecimiento
El v. 9 dice: “Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros:”

SÉPTIMA BENDICIÓN: Restauración y creatividad
El v. 10 dice: “Y comeréis lo añejo de mucho tiempo, y sacaréis fuera lo añejo a causa de lo nuevo:”

El Señor quiere derramar cada país estas siete bendiciones. El v. 13 dice también algo muy importante: “Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos; y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar el rostro alto.”

¡Caminar con Dios en obediencia nos saca de la servidumbre y la esclavitud, rompe aquellas cosas que nos han atado por mucho tiempo y nos hace andar con el rostro erguido (es conveniente aclarar que ésta actitud no significa andar con soberbia, altivez u orgullo, pues Dios resiste a los soberbios pero les provee Gracia a los humildes de corazón), caminando en victoria para la Gloria de su santo nombre!

Quiero invitarle por un instante a que usted otra vez, compare las bendiciones prometidas de Dios, a nivel nacional, con la situación actual de su país.

Lamentablemente tenemos que decir que hoy encontramos muchos de nuestros países sumergidos en severas crisis morales, financieras, sociales, religiosas, políticas, seguridad, salud, etc., que nos dan una idea de que
hay que hacer algo para cambiar la situación. ¿Qué se puede hacer para cambiar las cosas? Existe un dicho que dice: “Primero, lo primero”.

Entonces, ¿Qué necesitamos hacer primero?:

La respuesta la encontramos en
2 Crónicas 7:14. Allí dice lo siguiente: “si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.”

Cuando una nación se humilla ante Dios, reconociendo que está viviendo como ellos quieren, pero no como Dios dice, y desean realmente cambiar de rumbo para hacer lo que Dios quiere, Dios promete hacer tres cosas:

1. El oirá el clamor desesperado de esa nación

2. El perdonará y limpiará los pecados de esa nación

3. El sanará la tierra, el país

¡Son poderosas las cosas que el Señor hace cuando alguien se humilla y se dispone a vivir en obediencia a lo que él dice!

La Historia del Cristianismo nos muestra la eficacia de esta Palabra de Dios, al ver cómo ciudades, naciones, fueron tocadas por Dios como consecuencia de hacer un alto, examinarse y buscar el rostro de Dios, reconociendo que se habían desviado del camino, pero que querían arrepentirse y volver al cauce bendecido trazado por Dios en Su Palabra.

Quizás, en vez de quejarnos por todo lo malo que sucede en nuestro país, ¿no sería mejor hacer un alto para evaluarnos ante Dios a ver si estamos haciendo las cosas como él quiere? ¿No será éste el tiempo de comenzar a humillarse bajo la poderosa mano de Dios para que él nos exalte como nación cuando fuere tiempo?

Si usted ha recibido el impacto de esta palabra de Dios, le animo a compartirla en donde usted tenga influencia. Quizás lo que usted está leyendo en este momento pueda ser la semilla para que Dios produzca algo nuevo, por Su Espíritu Santo, en su nación. ¿Puede creerlo?

miércoles 25 de enero de 2012

¿PRECARIEDAD O ESTABILIDAD?

Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré… A ti clamaré, oh Señor. Roca mía… Oye la voz de mis ruegos.

Salmos 18:2; 28:1-2

Nos duele ver cada vez más personas que viven en una situación precaria en nuestra sociedad. ¡Cuántas personas sin un domicilio, ni trabajo, ni familia, obligadas a vivir cada día en condiciones difíciles que no se sabe cuánto tiempo durarán! El creyente no debe permanecer insensible a tales sufrimientos, y la generosidad debería caracterizarlo. Esta es la enseñanza de Jesús en el evangelio: “Al que te pida, dale; y al que quiera tomar de ti prestado, no se lo rehúses” (Mateo 5:42).
Pero si reflexionamos bien podemos darnos cuenta de que todo hombre vive en una situación precaria frente a la eternidad. Efectivamente, ¿quién está exento de una repentina desgracia económica, de un problema de salud, e incluso quién puede saber si estará vivo mañana? “Toda carne es como hierba, y toda la gloria del hombre como flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre” (1 Pedro 1:24-25). Este versículo, si bien nos compara a una efímera flor, también nos dice que en Dios podemos encontrar lo duradero, lo inmutable. No ofrece soluciones precarias a los problemas de los seres humanos, sino que les asegura la vida eterna. “El que cree en el Hijo (de Dios) tiene vida eterna” (Juan 3:36). El que cree en Jesucristo adquiere una condición de estabilidad absoluta: pasa a ser hijo del gran Dios soberano y comprueba que día tras día su Padre celestial se encarga de todos los aspectos de su vida terrenal. Además, sabe que le prepara un futuro eterno.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

martes 24 de enero de 2012

AUNQUE TARDARE, ESPERALO

¿Ya te fijaste?
¿Ya te diste cuenta?
¿Ya te fijaste por dónde Dios te ha llevado hoy?
¿Viste por qué fue necesario?
Esto es para que aprendas a discernir tus acontecimientos presentes y entiendas que Dios puede cambiarte todos tus programas o proyectos que tenías planificados.
No te angusties o enojes porque Dios altere tus planes, ya que por medio de esas circunstancias quiere que aprendas a esperar en él.
Si tú habías planificado que HOY ibas a adquirir lo que esperabas, Dios ha decidido dártelo MAÑANA.
¿Pero cuándo llegará ese mañana?
Sólo Dios lo sabe.
Dios te está formando en la paciencia.
Te está enseñando a esperar en él...
Espera en él, pero no en forma pasiva, sino dando los pasos de fe que te pida dar.
Que la impaciencia y la desesperación no te vuelvan a dominar, pues ya viste el enorme daño que te ocasionaron en el pasado...
Aprende a esperar y a descansar en la soberanía del Dios Altísimo, porque lo que tú no puedas adquirir, él mismo te lo traerá por los medios que no te imaginas...
No dependas en ningún recurso humano, pues únicamente son los medios que Dios emplea para darte lo que esperas...
Es el Dios de lo imposible, quien va delante de ti abriéndote caminos donde no los hay; espera en sus métodos ilógicos e inesperados. Por eso, aunque NO te parezca razonable el porqué de muchas situaciones, solamente espera en él.

PACIENCIA, aunque lo que esperas se tarde mucho...
PACIENCIA, aunque ahora nada te favorezca y todo lo tengas en contra.
PACIENCIA, pues el tiempo de Dios es siempre exacto y oportuno.

Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará.
Habacuc 2:3

lunes 23 de enero de 2012

¡ENVIAME HOY A UN CREYENTE!

Mi hijo muerto era, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.

Lucas 15:24



Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente.

Lucas 15:1

–Señor Jesús, ¿a quién vas a hacer que encuentre hoy?, preguntaba Pedro en su oración mientras se dirigía al hospital para visitar a los enfermos. Al llegar al largo pasillo vio una puerta entreabierta. Llamó y entró. Un joven en su lecho de enfermo exclamó: – ¡Usted es creyente! –Sí, y por eso mismo he venido a verte, respondió Pedro. E inmediatamente el joven le contó su historia:
«No aguantaba más la fe de mis padres, ni la lectura diaria de la Biblia en familia, entonces me fui de casa. Lejos de mis padres, encontré refugio en casa de mi abuela, para no volver a oír hablar de Dios.
Pero una noche, ese Dios de quien huía me detuvo. Mientras me divertía con mis amigos al borde de la carretera, uno de ellos me empujó y caí al suelo. Un camión me destrozó las piernas. Tuvieron que amputármelas. Estoy en esta cama de hospital desde hace meses, y he tenido el tiempo suficiente para reflexionar sobre mi pasado. Esta mañana le dije a Dios: –¡Si existes, mándame hoy a un creyente!».
Entonces Pedro le habló de Jesús, de su compasión, de su amor y de su poder para perdonar. Ese mismo día ese joven creyó en Jesús y puso su confianza en él. Más tarde mandó a Pedro que diese este mensaje a sus padres: –Sé que oran por mí. Perdí mis dos piernas, pero encontré la salvación en Jesucristo.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)