sábado, 7 de mayo de 2011

El NOMBRE DE JESUS

Un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz.

Isaías 9:6


He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.

Isaías 7:14

María “dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:21).
“En el nombre de Jesucristo de Nazaret, a quien vosotros crucificasteis y a quien Dios resucitó de los muertos, por él este hombre está en vuestra presencia sano… En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:10-12).
“Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (1 Corintios 6:11). Estas cosas “se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).
“Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Filipenses 2:9-11).
Nombre del Amor insondable,
Del Cordero, el Dios redentor,
Del Cristo, el Fuerte, el Admirable,
De un mundo reo el Salvador.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

viernes, 6 de mayo de 2011

EL GRAN DONANTE

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16


Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida.

1 Juan 5:11-12

Al dar a su único y muy amado Hijo, Dios ofrece la vida eterna, pues él es la vida eterna.
–¿Quién es el destinatario de tal donación? El mundo, es decir, cualquier persona: usted, yo y cada uno de los habitantes de esta tierra.
–¿Por qué Dios dio a su Hijo? Debido a su gran amor: “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo” (1 Juan 4:9). ¿Quién es el beneficiario? “Todo aquel que en él cree”.
–¿De qué manera da Dios? Con toda libertad, de forma generosa y gratuita. “Siendo justificados gratuitamente por su gracia…” (Romanos 3:24). “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios” (Efesios 2:8).
Al dar a su Hijo, supremo don, Dios nos “dará también con él todas las cosas…” (Romanos 8:32). ¿Cómo no poner nuestra confianza “en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”? (1 Timoteo 6:17).
Para proseguir el camino, Dios nos da también su Palabra, la verdad (Juan 17:14, 17), a la que podemos recurrir tantas veces como queramos para aprender y recibir ánimo. Y para comprenderla, “Dios… nos dio su Espíritu Santo” (1 Tesalonicenses 4:8).
Así, en su infinito amor, Dios nos da su paz, su alegría, su amor y la esperanza de su gloria.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)


jueves, 5 de mayo de 2011

DIOS SE HIZO VISIBLE

A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

Juan 1:18



Dios fue manifestado en carne.

1 Timoteo 3:16

Algunos dicen con ligereza: «Hasta ahora nunca he visto a Dios». Precisamente, ¿quién podría mirar cara a cara a aquel que dijo: “No me verá hombre, y vivirá”? (Éxodo 33:20).
Sin embargo, Dios se revela a los hombres, pues “las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas” (Romanos 1:20). Luego Dios se dejó ver y conocer en la persona de su Hijo Jesucristo. Varios siglos antes, la Biblia anunció la venida del Hijo de Dios a la tierra, pero la manera en que apareció no encaja con la lógica humana. Nació en un establo y no en un palacio; vivió de forma sencilla, humilde, y fue bueno con los demás. Algunos observaron que “no hay parecer en él, ni hermosura”, fue despreciado por sus contemporáneos y no “lo estimamos” (Isaías 53:2-3). En su vida de perfección se acercó a las personas que lo rodeaban para escucharlas, aliviarlas y curarlas, mostrando así su amor por su criatura (Hechos 10:38). Y además, para salvar a los pecadores, murió en la cruz. Jesús, el Hijo de Dios, fue hombre sin dejar de ser Dios. ¿Quién podía imaginarse ver a un Dios tan poderoso tomar la condición humana para poder visitar a su criatura? ¡Qué profundo misterio! Ese mensaje está dirigido desde hace dos mil años a todos los que necesitan un Salvador.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

miércoles, 4 de mayo de 2011

VENID A MÍ

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os daré descanso.

Mateo 11:28

¡Venid! La tendencia natural de cada uno es alejarse de Dios. Por eso, como estamos lejos de Dios, necesitamos ir a él. Dios nos interpela. Se dirige a cada uno de nosotros directamente; nos ama a cada uno en particular y quiere salvarnos.
A mí: Dios no propone una religión, sino una persona: Jesucristo, quien quiere ponerse en contacto con cada uno de nosotros.
Todos: Jesús no rechaza a nadie, sino que ofrece su salvación sin distinción de raza, edad o condición.
Los que estáis cansados: ¿Está usted cansado de la maldad del mundo que lo rodea? O, a lo mejor, ¿Está harto de sí mismo y del mal que descubre en su propio corazón?
Y agobiados: Todos tenemos preocupaciones. Si es difícil encontrar a alguien que nos comprenda, es mucho más difícil aún encontrar a alguien que nos ayude a sobrellevar nuestras penas.
Y yo os daré: Quizás usted tenga la imagen de Dios como un dios exigente. Pero Jesús da sin pedir nada a cambio. La salvación que ofrece le costó tanto que nadie podría pagarla. Le costó su muerte en la cruz.
Descanso: En medio de nuestra vida, a menudo tan ajetreada, necesitamos descanso. Recibimos descanso de la conciencia cuando sabemos que nuestros pecados han sido perdonados, pero también descanso del corazón cuando gustamos el amor de Jesús.
“En Dios solamente está acallada mi alma; de él viene mi salvación” (Salmo 62:1).


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)