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lunes, 14 de noviembre de 2011

MI PATRIA CELESTIAL

Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.

Colosenses 3:1-2



Nuestra ciudadanía está en los cielos.

Filipenses 3:20

Cuando alguien se dispone a ir a un país lejano, y ante todo cuando piensa fijar en él su residencia, estudia la región, busca familiarizarse con el idioma y las costumbres del país.
Amados creyentes, ¿Consagramos suficiente tiempo a “las cosas de arriba”, al cielo, nuestra patria celestial? Parece que oigo su respuesta: ¿El cielo? ¿Cómo quiere que me lo imagine? ¡Ni siquiera los astronautas vieron gran cosa ahí arriba! Pero leamos todo el versículo citado: “Buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios”.
En el cielo tenemos, pues, a un ser querido, a un Salvador viviente que nos conoce personalmente, que nos ama y nos fijó allí una cita. ¿No sería esto el mayor motivo de gozo?
Si allá arriba está nuestro tesoro, allá también estará nuestro corazón. Debemos tomar posesión de ese lugar por la fe y con gozo santo. Esto no nos llevará a un misticismo soñador, sino que hará de nosotros unos siervos activos y fieles a nuestro Señor.
Velemos, pues, para que veamos claramente. Hasta un objeto muy pequeño cerca del ojo nos oculta el sol. Son numerosas, variadas y hasta atrayentes las cosas que pueden distraernos en la tierra. Dejemos de lado todo lo que nos velaría la gloriosa persona de Cristo y las cosas que están arriba. En la Palabra de Dios las descubriremos por la fe.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

martes, 12 de abril de 2011

¿ORARE POR MI PATRIA?

Sr. Palau:

Algunas personas me han dicho que no debemos orar por los hombres en eminencia ni por nuestra patria ni por el mundo. Pero aunque me han dicho todo esto, yo no puedo dejar de orar por mi nación. ¿Qué significan entonces los pasajes de Isaías 62 y 64? ¿Qué debo hacer?

Respuesta:

Estimado lector, usted debe seguir orando por su nación. Me alegro de que ame a su patria. Me alegro de que no pueda dejar de orar por ella. Primero, porque orar es obedecer a Dios. La Biblia dice claramente: "He aquí mis instrucciones: Oren mucho por la humanidad; rueguen que Dios tenga misericordia de ella, y denle gracias por la contestación que de seguro habrán de recibir a su ruego. Oren por los reyes y por los demás que tienen autoridad sobre nosotros y que están en puestos de gran responsabilidad, para que, en paz y tranquilidad, podamos llevar una vida de piedad y decoro. Esto es bueno y agradable a Dios nuestro Salvador, porque Él anhela que todos se salven y entiendan que Dios está en un lado y la gente en el otro, y que Jesucristo, hombre también, está entre los dos para unirlos en virtud de haberse dado a sí mismo en rescate por todos" (1 Timoteo 2:1-6). Amable lector, ¿quién dice que no se debe orar por los gobernantes y por el país?

En segundo lugar, el Nuevo Testamento tiene precedencia al interpretar el Antiguo Testamento. Por ejemplo, si algo está muy claramente enseñado en el Nuevo Testamento (que es la segunda parte de la Biblia), el Antiguo Testamento no lo va a contradecir, y si el Nuevo Testamento se sobrepone a alguna del Antiguo Testamento, el Nuevo siempre tiene precedencia.

Tercero, amar a la nación es amar a su gente. Si usted ama a su patria, es porque ama a la gente de su patria. Si usted ora a Dios por su patria, está obedeciendo la Palabra de Dios, está en buen camino. Le insto a que siga adelante y que todos nuestros amigos lectores se unan a usted.

Por otra parte, el hecho de hacer petición a Dios a favor de su patria no quiere decir que usted esté de acuerdo con todo lo que acontece en ella. Yo no siempre estoy de acuerdo con todo lo que piensa y dice mi esposa, por lo tanto ¿voy a estar de acuerdo con lo que dicen los millones de habitantes de mi país? Sin embargo, la Biblia nos enseña que el cristiano que ama a su país --y todo cristiano debe amarlo-- tiene que hacer cuatro cosas.

a) Dar gracias. Dice así: "Exhorto que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias por todos los hombres" (1 Timoteo 2:1). Cuando Pablo escribió esta carta el César que dominaba al Imperio Romano era un tirano criminal. Sin embargo, Pablo dice que debemos dar gracias. ¿Gracias por qué? Por las cosas buenas que acontecen en nuestro país. A menudo lo bueno sobrepasa a lo malo, aunque las noticias generalmente exaltan lo terrible, lo feo, lo malo, lo violento. Pero en nuestra nación también acontecen muchas cosas buenas, limpias y dignas de elogio. Demos gracias a Dios por ello. Si Pablo podía dar gracias a Dios por las cosas buenas que él veía cuando el César dominaba Roma, cuánto más usted y yo.

b) La Biblia dice que debemos hacer "rogativas, oraciones y peticiones...para que vivamos quieta y reposadamente" (1 Timoteo 2:1-2). Yo creo que una actitud ´quieta´ se refiere a quietud nacional y ´reposadamente´ se refiere a las relaciones internacionales. Debemos pedir a Dios que nos dé paz, quietud en el país, y tranquilidad en las relaciones internacionales. Los cristianos podemos defender la patria por medio de la oración.

c) Debemos pedir a Dios por todos los hombres, sobre todo "por los gobernantes y los que están en eminencia, para que vivamos...en toda piedad y honestidad". Piedad se refiere al aspecto espiritual. Debemos pedir a Dios que nuestra nación continúe en libertad espiritual para que los que quieren adorar a Dios conforme a los dictados de su conciencia y de la Biblia, puedan hacerlo. Sí, Dios dice que el cristiano tiene el privilegio de orar por los gobernantes y por todos los que están en posiciones de responsabilidad.

d) La Biblia habla de vivir "en toda piedad y honestidad". ¿A qué se refiere la palabra honestidad? Creo que a la economía y a la política. O sea, pidamos a Dios que levante hombres honestos para traer honestidad y justicia al aspecto político de nuestros países. Dios lo puede hacer.

Luis Palau