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lunes, 16 de abril de 2012

UN LIBRO QUE CONSUELA

Me regocijo en tu palabra como el que halla muchos despojos.

Salmos 119:162



¿No hacen mis palabras bien al que camina rectamente?

Miqueas 2:7

«Una simple línea en la Biblia me consoló más que todos los libros que he leído. La Biblia puesta al alcance de todos es el mayor beneficio que haya podido conocer la humanidad». Emmanuel Kant (1724-1804).
Según su propia afirmación, el brillante filósofo se había dado cuenta de que la Biblia responde, de forma única, a nuestra necesidad de ser consolados. ¿Por qué la Biblia tiene este poder para consolar? Porque ella nos pone en contacto con Dios. Por eso leer superficial o fríamente la Biblia, como si fuese una revista o una obra científica, no permite captar su mensaje. ¿Qué pensaríamos de un joven que leyese una carta de su novia como si fuese un artículo científico? Hay que leer la Biblia tal y como ella se presenta, es decir, como la Palabra de Dios. Es la única manera honesta de leerla y el método para comprender su mensaje siempre tan actual.
Cuando la leemos somos llevados a la presencia de Dios, de sus pensamientos y de su voluntad. Por ello tenemos que leerla con fe, respeto, humildad, confianza, y con el deseo de aplicarla a nuestra vida.
La Biblia presenta a Jesucristo como Aquel que nos ama y que lo demostró muriendo en la cruz para borrar todo lo que nos alejaba de Dios. Nos invita a reconocer a Jesús como el único que nos salva de nuestros pecados, el único que realmente puede comprendernos y acompañarnos todos los días de nuestra vida hasta la eternidad.


© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

domingo, 4 de septiembre de 2011

EL CONSUELO DE DIOS

Si en estos días te encuentras ansioso o atemorizado por alguna circunstancia "echa toda tu ansiedad sobre Dios, porque él tiene cuidado de ti" 1 Pedro 5:7 (Parafraseado)

Estimado amigo, no puedes dudar de la misericordia y el amor que Dios tiene por ti. Dios mismo te dice "Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz, --dice el Señor, que de ti se compadece--." Isaías 54:10 (Nueva Versión Internacional)

"Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia". Salmo 46:1 (Nueva Versión Internacional)

Así que "Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones (o ante sus problemas), pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará". Deuteronomio 31:6 (Nueva Versión Internacional)

Y no olvides hacer tu parte para que quienes te rodean tampoco estén tristes o atemorizados. La Biblia nos dice: "Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren". 2 Corintios 1:3-4 (Nueva versión Internacional)

lunes, 8 de agosto de 2011

ASI COMO EL SEÑOR NOS CONSUELA, CONSOLEMOS A LOS DEMAS

¿Has sentido en alguna oportunidad como que no puedes avanzar? Es como que hay una pared delante de ti que te impide pasar. ¿Te ha pasado que estás haciendo algo, pero por alguna razón no te sale bien? Has empezado un proyecto, pero no avanza como desearías.

No te preocupes, tal vez sea la manera de Dios de llamarte la atención y decirte que es el momento de oportunidad que estabas esperando.

Las victorias nunca vienen antes de las derrotas.
Siempre tendremos que sufrir la tormenta antes de la calma, allí es donde Dios nos prueba y salimos refinados para ser más como Él.

¿Te ha sucedido que lo que viviste en el pasado no te deja vivir el presente? Sufriste algo feo y te has encerrado en ti mismo y ya no compartes tu vida con los demás.

Déjame compartir algo que me ayudó:

"Tu pasado te ha traído a tu presente, y tu presente determinará tu futuro. ¿Para qué hablar o pensar de tu pasado que no puedes cambiar si puedes hablar de tu presente que cambiará tu futuro?"

Estimado amigo, lo voy a escribir de vuelta para que puedas leerlo otra vez:

"Tu pasado te ha traído a tu presente, y tu presente determinará tu futuro. ¿Para qué hablar o pensar de tu pasado que no puedes cambiar si puedes hablar de tu presente que cambiará tu futuro?"

El rey Salomón lo dijo de otra manera en Proverbios 23, 7: "Como piensa el hombre en su corazón, tal es el". Es decir, nunca podrás lograr más de lo que tú piensas que eres. La Biblia no dice que tú eres como Dios piensa de ti, ¡tú eres lo que tú piensas de ti mismo!

Si vives encerrado en ti mismo o las únicas actividades que tienes giran alrededor de ti, te animo a que encuentres algo fuera de ti, que sea más grande que ti y que te haga olvidarte de ti mismo para que puedas darte a ti mismo.

Da lo que has recibido y encontrarás tu libertad: Dios "nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren". 2 Corintios 1:4 (NVI)

sábado, 5 de febrero de 2011

EL CONSUELO DE DIOS

Si en estos días te encuentras ansioso o atemorizado por alguna circunstancia "echa toda tu ansiedad sobre Dios, porque él tiene cuidado de ti" 1 Pedro 5:7 (Parafraseado)

Amigo, no puedes dudar de la misericordia y el amor que Dios tiene por ti. Dios mismo te dice "Aunque cambien de lugar las montañas y se tambaleen las colinas, no cambiará mi fiel amor por ti ni vacilará mi pacto de paz, --dice el Señor, que de ti se compadece--." Isaías 54:10 (Nueva Versión Internacional)

"Dios es nuestro amparo y nuestra fortaleza, nuestra ayuda segura en momentos de angustia". Salmos 46:1 (Nueva Versión Internacional)

Así que "Sean fuertes y valientes. No teman ni se asusten ante esas naciones (o ante sus problemas), pues el Señor su Dios siempre los acompañará; nunca los dejará ni los abandonará". Deuteronomio 31:6 (Nueva Versión Internacional)

Y no olvides hacer tu parte para que quienes te rodean tampoco estén tristes o atemorizados. La Biblia nos dice: "Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren". 2 Corintios 1:3-4 (Nueva versión Internacional)