Bien sabemos que Satanás no se opondrá por siempre a los creyentes y no arrastrará indefinidamente al mundo hacia su desgracia, pues un día será definitivamente lanzado “al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25:41). Entonces todos los poderes del mal desaparecerán.
Todas las religiones que los hombres imaginaron, incluso las que dicen estar basadas en la Biblia, pero que no “obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo” (2 Tesalonicenses 1:8), serán juzgadas.
Este libro confirma las antiguas profecías con respecto al Mesías: Jesucristo reinará como “Rey de reyes y Señor de señores” (Apocalipsis 19:16).
En resumen, este libro demuestra que Dios controla todos los acontecimientos en el cielo y en la tierra, y que tendrán lugar exactamente como lo decretó: la unión de Cristo y su Iglesia en el cielo (Apocalipsis 19:6-9); el reino de justicia y de paz de Cristo en la tierra (cap. 11:15-17; 20:6); el juicio de los muertos en su incredulidad (cap. 20:11-15; 21:8) y luego los nuevos cielos y la nueva tierra (cap. 21:1-7).