sábado, 2 de marzo de 2013

¿Quién es digno de abrir el libro? (Léase Apocalipsis 5)



Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación; y nos has hecho para nuestro Dios reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra.
Apocalipsis 5:9-10

En la Antigüedad, los edictos de los reyes eran sellados.  Abrir los sellos para leer los edictos era un acto muy solemne.  En el último libro de la Biblia, es decir, el Apocalipsis o Revelación, hallamos una pregunta: ¿“Quién es digno de abrir el libro” (v. 2) que está en la mano derecha de Dios, sellado con siete sellos? Ese libro contiene el decreto divino sobre los juicios que alcanzarán a la humanidad incrédula.  Durante mucho tiempo su contenido permaneció oculto.  Con paciencia Dios esperaba que los hombres se volviesen a él.  Pero un día llegará el momento de ejercer sus juicios para preparar la llegada de su reino.
Nadie puede abrir el libro, ni siquiera mirarlo (v. 3).  ¿Quién puede, sino sólo Dios, proclamar el final del período del evangelio de la gracia y el comienzo de los juicios? Una voz dice: “El León de la tribu de Judá (Jesús)… ha vencido para abrir el libro y desatar sus siete sellos” (v. 5).  El único que puede abrir el libro es el Señor Jesús, quien aparece en medio del trono en la forma de cordero inmolado (v. 6).
El título de Cordero de Dios recuerda que Jesús sufrió y murió en la cruz, que fue rechazado por los hombres y cargado con el pecado de muchos.  Ahora Jesús es el Salvador.  Luego será el Juez.  ¿Por qué? Únicamente el Hombre perfecto que nunca cometió pecado podrá juzgar a los hombres culpables que no hayan aceptado el evangelio de la gracia.

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

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